la lluvia para, el sol se a marchitado
el cabello tomado
y aunque sin fumar, un cigarro en la mano.
Una palabra
cien latidos por segundo
la mirada perdida
solo en mi boca un suspiro.
La noche a medias
un camino sin sentido
un banco vacio
y comienza a caer el rocio
Embobada en las estrellas
creyendo ser el viento
a lo lejos una sirena
que suena al compaz del eco.
Pensando en el adios
en las horas que pasaron
en sus lagrimas derramadas
la locura me visita y se queda conmigo
el cuchillo que suelta mi mano
es el ultimo testigo
tu cuerpo inerte a mi lado
ni tu ni yo seguimos vivos.

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